TECKEL DE  FUENTEFRIA

 

  

CUIDADOS DEL CACHORRO

 

EDUCACION

Para llegar a tener un buen perro no basta con comprar uno con pedigree y ya está, los perros no son máquinas que nos salen todas más o menos iguales, los perros son animales que viven y sienten, por ello cada uno es único, igual que nosotros, cada uno tiene un carácter diferente y actuará de una u otra forma, muchas veces se puede intuir por su raza cómo será el carácter del perro, ya que cada raza de perros se creó para una labor diferente, pero todo es modificable en un perro, podemos convertir a un perro que en principio nació para ser cariñoso y juguetón en un perro no sociable y agresivo, y por suerte también podemos hacer lo inverso, convertir a un perro que es agresivo en un perro cariñoso y sociable.

Para tener un perro que de adulto sea equilibrado y sociable con las personas y con otros perros lo más importante y lo más fácil es empezar a trabajarlo y educarlo de cachorro, en esta fase de su vida es donde los perros más aprenden, tanto lo bueno como lo malo, sus bondades y sus vicios, aunque tendremos que tener bastante paciencia es muy entretenido y divertido enseñar a un cachorro ya que siempre lo haremos jugando, el disfrutará y nosotros también.

Le deberemos enseñar básicamente donde hacer sus necesidades, a sentarse y esperar su comida, a venir cuando lo llamemos, a no saltar sobre la gente, y a ir paseando a nuestro lado sin dar tirones. Cuando nuestro cachorro tenga esto bien asimilado, podremos empezar con una educación más avanzada.

 

Annette enseñando a pasear con correa a su amigo "Kaiser de Fuentefria"  (Freddie)

 

10 claves para la educación de tu cachorro

 

1) Cuando tu cachorro llegue a su nuevo hogar, es una buena idea proveerlo de una bolsa de agua caliente y colocarle un reloj que haga "tic-tac" en el cuarto donde duerme. Eso lo ayudará a no extrañar el calor del cuerpo de su mamá ni los latidos de los corazones de sus hermanitos, y puede ayudarlo a relajarse en su nuevo ambiente, evitando que aúlle por angustia y soledad.

 

2) Al llevar tu cachorro al veterinario para sus primeras vacunas y chequeos de salud, es una buena práctica sentarse con el perrito en el regazo mientras se espera ser atendido y no tenerlo en el piso. Además de confortarlo y tranquilizarlo más fácilmente en esta posición, hay que considerar el hecho de que puede haber un número de animales enfermos en la clínica y tu perrito es vulnerable a contagiarse debido a su corta edad. Debes evitar que el cachorro entre en contacto directo con otros animales que pueden tener enfermedades infecciosas y estar allí al mismo tiempo que tu perrito. Es interesante también hacer un esfuerzo para asegurarse de que los viajes de tu perrito a los veterinarios sean para él una diversión. No hay que permitir que te note nervioso y en cambio es útil llevar un juguete para divertir al cachorro mientras espera sentado en tu regazo.

 

3) Asegúrate que desde el primer momento en que tu perrito llegue a casa disponga de un espacio propio, un lugar privado para dormir que no sea utilizado por las personas de la familia u otros animales domésticos. Tu perrito se beneficiará si se le permite pasar períodos cortos en soledad en su lugar propio y retornará a los juegos con la gente más contento y relajado.

 

4) Intenta cerciorarte de que tu cachorro esta adecuadamente entretenido vigilándolo a intervalos regulares durante el día. En períodos largos que debe permanecer solo en la casa si no ha sido estimulado al juego puede desarrollar comportamientos destructivos. Los pequeños juegos de tirar lejos un juguete y pedirle que lo traiga reiteradas veces estimulan la relación contigo y permiten que el cachorro gaste sus energías.

 

5) No debes sobre entrenar al cachorro. Hay que recordar que un año de vida para un perro es similar a siete años de vida en los humanos. Es una buena regla hacer la conversión y ubicar la edad "humana" del cachorro para saber hasta donde podemos exigirlo de acuerdo a su maduración. Las buenas maneras, la limpieza, la sociabilización misma no debe forzarse creyendo que son rebeldes al entrenamiento cuando puede ser que en realidad no estén lo suficientemente maduros. Lo que debes asegurarte es enseñarle a responder al nombre, sin utilizar sobrenombres que lo confundan y establecer con él una relación de afecto que es siempre más importante que la disciplina en las primeras etapas de la vida de un cachorro.

 

6) Enséñale a tu cachorro que morderte no es una experiencia agradable para ti reaccionando como si el dolor a sus mordiditas juguetonas fuese mayor. Mostrarle expresiones sobre exageradas de dolor es más efectivo para que nos comprenda que regañar al perro para que ponga fin a ese comportamiento.

 

7) Tienes que decidir desde el principio que es aceptable y que no lo es en tu casa. Si no quieres que el perro use el sillón de la sala nunca le permitas subirse. No te dejes convencer por su mirada tierna y lo dejes un rato si vas luego a retarlo cuando vuelva a subirse. Las normas deben ser claras, rotundas y siempre las mismas.

 

8) Todos los perritos aman saltar al saludar a cualquier persona. Más que reprenderlo, simplemente no tienes que hacerle caso y obligarlo así a que espere hasta que deje de saltar para prodigarle cualquier atención. Sobretodo, no tienes que animar ese comportamiento acariciando o elogiando al perro cuando está en la posición de saltar. Si bien puede resultar gracioso mientras sea cachorrito y, dependiendo de la raza y su tamaño de adulto, este comportamiento puede traer problemas cuando el perro sea grande y sabe que saltar es una manera fácil de recibir atención.

 

9) El nombre que elijas a tu cachorro estará con él el resto de su vida, Cerciórate de que lo aprenda asociándolo a cosas agradables y divertidas. No permitas que solo oiga su nombre cuando ha hecho alguna travesura, en lo posible nunca uses el nombre para retarlo. La palabra "NO" es suficiente para cubrir cualquier comportamiento negativo. 

 

10) A partir del momento en que tu cachorro entra en tu vida enséñale que responder al llamado y venir hacia ti no es nada malo sino que, por el contrario, es la mejor cosa del mundo. Los perritos no pueden resistir a los seres humanos que se sientan en el piso con las piernas separadas mientras que con un gesto muy simple los persuaden de venir hacia ellos llamándolos por su nombre. Responder al llamado debe ser una experiencia agradable y la recompensa serán siempre caricias, esto traerá grandes ventajas cuando el perro sea adulto ya que siempre responderá a nuestro llamado.

 

 

 

 

 

LA ALIMENTACIÓN DEL CACHORRO

  

El desarrollo y el crecimiento de los cachorros de algunas razas se completan el primer año de vida, por lo tanto este periodo es de una importancia vital y marcará su futuro en todos los aspectos.

Durante estas 52 semanas necesitará satisfacer las necesidades nutricionales de la manera más equilibrada posible para conseguir un desarrollo satisfactorio de las funciones vitales, unos huesos y dientes fuertes, una buena visión y un pelo sano y brillante.

En momentos determinados de esta etapa necesitará hasta el doble de nutrientes que un perro adulto. Las necesidades calóricas de los cachorros disminuyen gradualmente hasta las necesidades de un perro adulto en un tiempo que depende de cada raza, de manera que entre las 6 y las 8 semanas requieren hasta tres veces más que las de un adulto. Cuando el cachorro tiene 16 semanas, la cantidad anterior menguará hasta dos veces la cantidad de un adulto.

El crecimiento del cachorro es muy rápido, de manera que la alimentación deberá ser muy específica para proporcionarle la nutrición necesaria y adecuada de formar una estructura ósea fuerte, unos buenos músculos y suficiente energía para crecer. Los estudios que se ha realizado demuestran que la comida de los cachorros debe ser rica en calorías y en nutrientes esenciales, como los aminoácidos, que forman las proteínas, el calcio y el fósforo.

  

Una dieta correcta y equilibrada

Si la dieta que proporcionamos a nuestro cachorro es completa y equilibrada no es necesario añadir ningún complejo vitamínico. Es más, se ha demostrado que el exceso de ciertas vitaminas puede ser tóxico, y que, por ejemplo, el abuso de calcio, fósforo y la vitamina D puede alterar el desarrollo de los huesos.

Para saber qué tipo de alimento proporcionamos a nuestro cachorro deberemos fijarnos en las etiquetas de los envases. Las etiquetas poseen el análisis garantizado de los niveles mínimos de grasa bruta y los máximos de fibra bruta y humedad. La etiqueta también debe indicar si el alimento es apropiado para todas las etapas de la vida (gestación, lactancia, crecimiento y mantenimiento adulto) o sólo para una etapa concreta.

Si el producto no proporciona una nutrición equilibrada y completa la etiqueta debe indicar que no se debe administrar como única fuente de alimento, o contener alguna información similar. Por ejemplo, los snacks que damos al cachorro como premio no son alimentos completos y además tienen muchas calorías, por lo tanto no los debemos administrar como alimento único.

 

Su espacio para comer

El espacio del que dispondrá el cachorro para comer deberá ser siempre el mismo; deberá estar en un lugar de fácil acceso, y que no sea de paso para que el cachorro coma tranquilo. No cambiaremos esta ubicación a no ser que sea necesario.

Es importante que mantengamos siempre los recipientes limpios, que estén sujetos o pesen para que no vuelquen con facilidad y que tengan debajo una alfombra o papeles para facilitar su limpieza. Deberemos tener especial esmero con el agua y procurar que no le falte, y que esté siempre limpia y fresca.

 

Con qué frecuencia debemos alimentarle

Entre las seis y las ocho semanas de edad le alimentaremos tres veces al día. Retiraremos el recipiente al cabo de 20 minutos aunque se lo haya comido todo en dos o menos. Este procedimiento es muy importante para su educación. A los seis meses empezaremos a darle de comer dos veces al día hasta que se haga adulto.

Es importante que controlemos que no alcance sobrepeso, así que consultaremos las raciones adecuadas en las bolsas de los alimentos, ajustaremos las cantidades y, si es necesario, pediremos consejo al veterinario. Debemos saber que el estómago del cachorro no debe sobresalir y que hemos de poder palparle las costillas.

Puede que con el cambio de hogar, el cachorro sufra trastornos leves que le produzcan problemas digestivos, así que, aunque es mejor no cambiarle la dieta, si no queda más remedio lo haremos de manera progresiva durante 7 ó 10 días y de la siguiente manera: primero mezclaremos un poco de la nueva comida con la habitual, e iremos aumentando esta dosis a medida que, también durante diez días, disminuyamos la dosis de la habitual. Este proceso es especialmente importante en el cambio de comida enlatada a comida seca.

Con cachorros no destetados o razas pequeñas a veces es necesario humedecer el pienso con un poco de agua para facilitar su ingestión. A medida que crezca podemos disminuir la cantidad de agua o mantenerla.

 

 

 

Qué no debemos darle

* No le daremos nunca agua muy fría porque puede hacerle daño.

* No le daremos huesos. Podría atragantarse con ellos o rasgarse el cuello, el estómago o los intestinos.

* Tampoco le daremos restos de comida. Podría adquirir un mal hábito si lo toma como un capricho, y le podría producir obesidad ya que son ricos en calorías.

* No le daremos comida mientras nosotros estemos comiendo en la mesa, ni permitiremos que nadie lo haga ya que podría acostumbrarse a pedir o a coger la comida de la mesa.

* No le daremos comida de gato ya que, como es lógico, esta comida está exclusivamente destinada a las necesidades del felino y no a las del cachorro.

* Durante el adiestramiento es importante premiar al cachorro con una pequeña golosina, una galleta o una bolita de pienso, si actúa correctamente y obedece, pero debemos evitar darle golosinas o premios entre las comidas.

* Los premios no deben ser alimentos humanos ya que algunos, como, por ejemplo, el chocolate, son tóxicos para el cachorro.

 

 

CONSIDERACIONES SOBRE EL CRECIMIENTO

 

El periodo más rápido de crecimiento se presenta durante los seis primeros meses de vida . Las razas grandes alcanzan su madurez aproximadamente entre los 12 y 16 meses, y las razas más pequeñas llegan a ser adultas un poco antes. Cuando llegan a la madurez, la mayoría habrá aumentado su peso al nacer entre cuarenta y cincuenta veces. Este crecimiento y desarrollo enormes se realiza en un periodo de tiempo relativamente corto. Para que éste desarrollo sea correcto es esencial aportar una dieta equilibrada.

 

Teckel de Fuentefria propiedad de Gonzalo Hernández

Durante esta fase existirá por parte del organismo una mayor demanda energética y de nutrientes. Por tanto es importante saber que estas necesidades son, durante la fase de crecimiento aproximadamente el doble que las de un perro adulto del mismo tamaño. Después de los seis meses estas necesidades empiezan a declinar a medida que la velocidad de crecimiento disminuye. Reflejado en cifras significa que la ingesta energética de un perro joven debe ser aproximadamente dos veces la que requiere durante su mantenimiento, hasta que se ha llegado al 40% de su peso adulto. En ese momento, la cantidad de alimento se debe disminuir a, aproximadamente, 1,6 veces el nivel de mantenimiento, para disminuirla todavía más, a 1,2 veces el nivel de mantenimiento, cuando el perro ha alcanzado el 80% de su peso adulto. Esto os parecerá complicado, pero no lo es. En todos los envases de piensos figuran unas tablas en las que quedan reflejadas las cantidades de alimento que cada perro necesita según su edad y su peso.

Estas instrucciones aportan normalmente una estimación de la cantidad de alimento a administrar para diferentes tipos de tamaño corporal, aunque a veces será necesario realizar ajustes sobre estas estimaciones basadas en vuestro conocimiento sobre la respuesta del perro a la alimentación. Lo único e importante que debéis hacer es seguir estas tablas. Se comete el error de pensar que según el perro va creciendo necesita un aumento de la cantidad de alimento. Pues bien, creo que en el párrafo anterior ha quedado claro que no es así.

 

   

 

 

DESPARASITACIÓN Y VACUNACION

Para obtener buenos resultados en la prevención de enfermedades, hemos de respetar el calendario de vacunación y desparasitación recomendado por el veterinario. De modo orientativo podemos señalar el siguiente proceso:

 

•6 - 8 Semanas Desparasitación interna.

•15 Días después Parvovirosis y Desparasitación interna. 

•15 Días después Trivalente (Moquillo, Hepatitis, Leptospirosis).

•15 Días después Heptavalente (Parvovirus, Moquillo, Hepatitis, Leptospirosis, Virosis Respiratorias).

•5 ó 6 Meses Vacunación contra la Rabia, Identificación (Microchip) y Desparasitación interna.

•Adultos/Anual Rabia y Heptavalente.

 

 

La importancia de la Desparasitación.

Los animales con los que convivimos pueden albergar parásitos tanto externos como internos. Por eso es muy recomendable que periódicamente desparasitemos a nuestros animales con los productos adecuados.

 

Parásitos Internos.

Estos parásitos como su nombre indica viven en el interior del cuerpo. Aunque pueden tener otras localizaciones, principalmente los encontramos en los intestinos.

Se pueden dividir en 2 grupos:

 

Vermes Planos o Cestodos:

También se conocen con el nombre de Tenias. Entre las más comunes tenemos: Dipylidum caninum, Taenia hydatigena, Echinococcus granulosus…

 

Vermes Redondos:

Trichuris, Strongylus, Ascaris, Toxocara, Ancylostoma…

Los animales parasitados pueden mostrar o no síntomas de enfermedad.

En el caso de cachorritos muy parasitados, éstos pueden provocar graves diarreas, carencias nutritivas, nerviosismo, etc… además de ser un foco de contagio para otros animales y personas.

Los huevos de estos parásitos son eliminados con las heces del animal y es por esta vía por la que pueden contagiar al ser humano.

De ahí la gran importancia de la desparasitación interna en nuestros animales de compañía sobre todo si conviven con niños pequeños, los cuales suelen jugar en el suelo, en la tierra, y a veces no se lavan las manos antes de meterlas en la boca.

Actualmente hay en el mercado diferentes productos destinados a este fin. Consulte con su Veterinario.

 

 

Parásitos Externos.

Como su nombre indica estos parásitos viven en el exterior del cuerpo. Los que más nos preocupan son: Las pulgas, las garrapatas y los mosquitos. .

Las pulgas, además de ser molestas para el animal, también pueden “picar” a las personas, en las cuales producen unos granitos muy pruriginosos. Además en animales alérgicos a la picadura de pulga pueden provocar graves problemas de dermatitis difícil de controlar en algunos casos. Las pulgas no siempre se encuentran en el animal. Muchas veces las podemos encontrar en grietas, alfombras, moquetas, en el sofá, en la cama….. y saltan al animal o a la persona para alimentarse (de sangre). Además cada pulga adulta pone al día cientos de huevos que al cabo de un tiempo se transforman en nuevas pulgas.

Podemos encontrarlas en cualquier época del año.

 

El tratamiento frente a una infestación por pulgas se puede hacer desde 3 frentes:

Antiparasitario externo: En forma de espray, pipetas, champú, etc… para eliminar las pulgas del animal.

Desinfección del entorno del animal: Se aconseja aspirar toda la casa, incidiendo en las alfombras, rincones, en los sofás, etc… y a continuación utilizar un antiparasitario ambiental de venta en tiendas de animales y clínicas veterinarias.

Administrar 1 vez al mes vía oral un producto destinado a inhibir el crecimiento del parásito. Esta sustancia al ser ingerida por el animal, pasa a la sangre y a su vez al ser ingerida por la pulga adulta hace que ésta no se pueda reproducir.

 

Las garrapatas, además de resultar desagradables a la vista humana y de producir molestias en el animal como dermatitis, prurito, etc…. También pueden transmitirles y transmitirnos graves enfermedades.

Las garrapatas las vemos sobre todo entre primavera y otoño pero hay zonas donde pueden aparecer todo el año.

Es conveniente al menos a partir de la primavera, proteger a nuestros animales de estos parásitos colocándoles collares, pipetas o esprays para tal uso y renovarlos durante la época de riesgo.

 

La picadura de los mosquitos nos interesa desde el punto de vista de que hay un tipo de ellos que pueden transmitirles a nuestros animales las temidas Leishmaniosis y Filariosis.

 

Podemos evitar su picadura con estos consejos:

•Evitar pasear a los animales al amanecer y anochecer desde la primavera hasta el otoño.

•Colocar telas mosquiteras en ventanas y puertas.

•Colocar en los enchufes “ahuyenta mosquitos”.

•Utilizar en el ambiente aceites esenciales repelentes de mosquitos como la citronella, geranio, lavanda, et…

•Colocarle al animal pipetas o collares de productos insecticidas destinados a tal fin (hay varios productos en el mercado).

 

Para tener a nuestro animal en perfectas condiciones de salud y/o higiénicas es recomendable desparasitarle internamente al menos 4 veces al año y externamente con la periodicidad que marque el producto utilizado. Consulte con su veterinario.

 

Cuando y como desparasitar a mi perro.

 

Cachorros:

Han de ser desparasitados frente a lombrices intestinales y, en algunos casos, frente a parásitos protozoos (que afectan más a cachorros que a adultos debido a la inmadurez de su sistema inmune) antes de comenzar la vacunación y, según el riesgo de parasitación que haya, se harán desparasitaciones sucesivas durante las primeras vacunaciones. Una vez finalizadas éstas, se seguirá la misma pauta que la recomendada para adultos.

Frente a parásitos externos habrá que asegurarse de que se ponen productos no tóxicos para ellos.

 

Adultos:

La desparasitación frente a lombrices intestinales se realizará de manera periódica durante toda su vida, al menos cada 3 meses. En zonas rurales, perros de caza o con convivencia muy estrecha con el ser humano, es conveniente desparasitar al menos cada 45 días con productos frente a la tenia productora del quiste hidatídico.

Frente a pulgas hay que prevenir durante todo el año, mientras que frente a garrapatas y mosquitos es suficiente con hacerlo desde el inicio de la primavera hasta finales del otoño (puede haber variaciones según el clima en que vivamos, consulta a tu Veterinario).

 

 

 

 

 HIGIENE 

 

En este apartado os indico someramente los cuidados habituales que hay que darle al perro, en el aspecto de la higiene. Si se practican con regularidad se evitarán problemas mayores, que en casos extremos podrían agravarse y llegar a precisar atención veterinaria o, peor aún, ser fuente de contagio de enfermedades a las personas que viven con el perro.

 

Ojos.

El principal problema es que se ensucian (sobre todo si el perro vive en la ciudad, a causa de la contaminación). Normalmente, esta suciedad se elimina en forma de legañas, que se le pueden limpiar con un paño húmedo. No hay que dejar que se acumulen hasta que al perro le molesten tanto que se frote con la pata.

En perros viejos, o a causa de una enfermedad o lesión, puede haber dificultades para mantener la humedad del ojo. En este caso conviene hacer una limpieza regularmente, previa consulta al veterinario para que indique el producto a usar adecuado.

En el caso del teckel hay que tener especial cuidado con los pelos que le salen alrededor de los ojos, en el entrecejo y en la parte superior de la nariz pues llegan a meterse en el ojo y provocar una irritación costante. Yo no se los corto, sino que se los arranco con sumo cuidado cuando veo que es necesario.

 

Orejas.

Si se acumula cerumen hay que quitarlo cuidadosamente, tal como haríamos en el caso de una persona. Pero hay que hacerlo con mucho más cuidado, ya que por la forma de las orejas del perro, si simplemente soltamos las escamas de cera, caerán al interior, pudiendole dañar el conducto auditivo. Si no estamos seguros de cómo hacerlo es mejor dejarlo en manos de un profesional.

Hay que prestar atención especial a los perros de razas que tienen las orejas caidas, como el teckel, que además de acumular la suciedad "normal", pueden convertirse en nidos de parásitos.

Es aconsejable revisar el interior de las orejas después de un dia de campo, especialmente en verano, y comprobar que no hay espigas en el interior del oído. Si el perro inclina costantemente la cabeza hacia un lado, es un signo sospechoso. De haber alguna espiga es necesario llevarlo al veterinario; yo lleno una jeringuilla con agua templada y se la meto a presión, un muchos casos la espiga saldrá sin nigún problema.

 

Dientes.

Hay que controlarlos para evitar la aparición de caries. De entrada, el perro no debería comer jamás dulces, azucar o chocolate.

Si aparecen caries, sarro, o por accidente se rompe un diente, hay que visitar al veterinario de inmediato.

A nivel más cotidiano, basta con darle regularmente trozos de pan duro y seco. Al masticarlo, el perro hace su propia limpieza. También se le pueden cepillar los dientes con un dentífrico o bicarbonato (si se deja... posiblemente decidas que el pan duro es una opción mucho mejor)

 

Uñas.

A un perro que vive en el campo, se le desgastarán naturalmente. Si estamos en la ciudad es más complicado. Lo más probable es que le crezcan hasta el punto de resultar molestas para él y para las personas con las que convive, y en el peor de los casos dificultan sus andares. Por todo ello resultará imprescindible cortarselas, pero es una tarea muy delicada (no son como las de las personas), por lo que es conveniente acudir al veterinario.

 

Pelo.

Dependiendo de la raza, basta un cepillado, o es necesario visitar al peluquero. En el caso de los teckel conviene hacerle un cepillado a la semana, para quitarle pelos muertos y polvo. La grasa natural que el perro segrega bastará, junto con ese cepillado, para que mantenga el pelo limpio y brillante. En el periodo de muda (normalmente va parejo a los cambios de estación: pelo de verano y pelo de invierno) hay que aumentar la frecuencia del cepillado.

El cepillo ha de ser tal que arrastre los pelos sueltos, pero no llegue a arrancar pelo por si mismo.

Algunos teckel de pelo duro precisan un corte de pelo periódico. En estos casos no recomiendo el uso de maquinilla eléctrica (luego le sale rizado y de peor calidad) sino el corte a navaja y tijera y es aconsejable que lo haga un profesional.

 

Baños.

Yo recomiendo que el primer baño del cachorro se haga nada más llegar a casa con agua templada y jabón Lagarto, luego secarle muy bien y evitar que le den corrientes de aire mientras esté húmedo.

Los  baños posteriores deben darse un par de veces al año, como máximo. El cepillado periódico y la propia secreción grasa del perro sirven para mantenerle limpio el resto del tiempo. El baño sirve para quitarle malos olores, colaborar en la caida del pelo viejo, y eliminar parásitos.

El agua no ha de estar ni muy fría ni muy caliente (a unos 38º como máximo), y ha de usarse jabón neutro o champú para perros. Debe evitarse que le entre agua en ojos y orejas. También hay que evitar que el perro se enfríe mientras está aún mojado, por lo que se le debe secar bién, con una toalla o un secador (cuidando de no quemarle el pelo).

Si el perro se moja accidentalmente (por ejemplo con lluvia), hay que meterle en casa lo antes posible y secarle bien, y si es posible, manteniendole en movimiento. Esto vale también mientras se está mojando: no hay que permitir que se quede quieto hasta que se le pueda secar.

 

 

 

teckelfuentefria@yahoo.es